Destrozares. Canciones para el final de los tiempos

Destrozares, canciones para el final de los tiempos

Puede ser que sea que estoy harto de ver
lo que quiera que sea lo que vea.

Puede ser que esté cansado de mirar
y no ver más que anuncios de mierda.

Pero hoy al mundo renuncio.
Juro que hoy al mundo renuncio.

Puede ser que a lo mejor
este bajón sea pasajero.

Puede ser que la razón
me abandonó y ya no la espero.

Pero hoy al mundo renuncio.
Juro que hoy al mundo renuncio.

Yo, a mi manera,
alejado, a su lado,
de todas las reglas;
que en este tejado
la única bandera
son sus bragas negras.

Vivo siempre fuera
de todas las reglas.
Mi única bandera
son sus bragas negras.
Y veo todo pasar desde fuera.


Doy la vida sin pensar.
No tengo adónde ir.
El cielo no es igual,
cambió de forma.

Ven, que acabo de salir.
Maldita tempestad,
no acaba de llegar,
cambió de forma.

Ay de ti y de mí,
huyendo de esta soledad,
y de ti y de mí,
y huyendo de este tiempo.

Mira, el cielo nunca ha estado tan arriba.
Me paso las horas intentándolo acercar.
Siento que estoy en un momento delicado.
¡Ay, quién pudiera...!
Mira, he visto un pajarito en el tejado
y lo acabo de entender:
el cielo no es igual,
cambió de forma.

Ay de ti y de mí,
huyendo de esta soledad,
y de ti y de mí,
y huyendo de este tiempo.

Suéltalo, aunque te queme la boca.
Dime que hoy has vuelto a volverte loca
con tanta intensidad
que el cielo no es igual,
cambió de forma.

Ay de ti y de mí,
huyendo de esta soledad,
y de ti y de mí,
y huyendo de este tiempo.


Sales, y el mundo espera fuera
y te lleva.
Vuelas igual que una paloma,
y te lleva.

Puede, sentada ante una vía,
que ría.
Puede, sentada entre las flores,
que llore.

A ver si me entero...
si es hora de alzar el vuelo,
ahora solo espero
que corra y que corra el tiempo y

que vuelva, que vuelva a casa.
Que vuelva, que vuelva a casa.

Dime que no soñarás nunca nunca con ella.
Prometido.
Dime que no pensarás en su boca de fresa.
Prometido.
Qué más me da no cumplir mis promesas
si tengo el infierno prometido.

Querré
lo que quiera querer,
y querré lo prohibido.
Tendré
lo que quiera tener,
y tendré lo prohibido.

Puede, sentada ante una vía,
que ría.
Puede, sentada entre las flores,
que llore.

A ver si me entero yo...
si es hora de alzar el vuelo ya,
ahora solo espero yo
que corra y que corra el tiempo y,

puede que dentro de un rato,
dé media vuelta el destino.
Puede que vuelva a mi lado,
que no esté todo perdido.

Dime que no soñarás nunca nunca con ella.
Prometido.
Dime que no pensarás en su boca de fresa.
Prometido.
Qué más me da no cumplir mis promesas
si tengo el infierno prometido.

Querré
lo que quiera querer,
y querré lo prohibido.
Tendré
lo que quiera tener,
y tendré lo prohibido.

Sales fuera. Sales. Vuela.


Hoy he decidido soltar
mi parte animal.
No, ya no me pienso callar
nunca nada más.

Voy a empezar por decir
que no creo en la moral de la sociedad.
Y creedme si digo que no existe dios
ni santísima trinidad.

Del mar, soñar,
que hundiera algún velero.
Soñar que el mar
anega el mundo entero.
Soñar que el mar...

Hoy, hoy no pienso transigir,
no voy a dudar.
Hoy voy a dejarme fluir.
Os vais a cagar.

Si un meteorito
ayudara un poquito
y barriera la humanidad;
si solo quedara
un microbio vivito,
y pudiera recomenzar...

Del mar, soñar,
que hundiera algún velero.
Soñar que el mar
anega el mundo entero.
Soñar que el mar...


Para estar contigo las horas,
para estar contigo despierto,
para hacerle al mundo mejoras
y para volar, necesito tiempo.
Únicamente tiempo.

Para ver crecer amapolas,
para estar contigo en las nubes,
para celebrar el momento
y para ser mejor, necesito tiempo.
Únicamente tiempo.

Andar, lo que es andar, anduve
encima siempre de las nubes,
saltando sobre el fuego de una hoguera
de una noche de San Juan.
Y otra primavera
que ha tenido que marchar.

Del tiempo perdido
en causas perdidas,
nunca nunca me he arrepentido,
ni estando vencido,
cansado, prohibido.

Si me caigo y no me levanto,
si lo olvido, recuérdame
que yo soy un poeta
y mi vida una letra
que escribo en hojas en blanco.

Si olvidara decir
que depende de mí
que un rojo atardecer,
que aún está sin mirar,
se mirara y, feliz,
se pudiera marchar...

Si lo olvido, recuérdamelo
y, si lo olvido, recuérdamelo,
que yo soy un poeta
y que mi vida, ¡yepa!,*
la escribo en hojas en blanco.

Puede que haga bien, puede que en remar
contra la corriente.

Del tiempo pasado
yendo a la deriva,
nunca nunca me he arrepentido,
ni estando, del ala,
tocado y hundido.

Solo si me ves, he llegado ya,
y todo lo demás no es nada.
¿Qué importa el ayer si he vuelto a nacer
anoche de madrugada?
Y todo lo demás...
todo lo demás no es nada.

Presiento que el frío de mi mirada,
queriendo no herirte nunca en nada,
tal vez te engañe y te haga pensar que
no siento nada.

Queriendo no equivocarme en nada,
por cierto, fallé alguna jugada y,
tal vez te extrañe, no me arrepiento
tal vez de nada.

Andar, lo que es andar, anduve
encima siempre de las nubes,
saltando sobre el fuego de una hoguera
de una noche de San Juan.
Y otra primavera
que ha tenido que marchar.

*Yepa: Expresión empleada originariamente por los cocheros para avisar a la gente que andaba despistada por la calzada.


Todo lo que no está en ti
se me queda tan lejos...,
todo lo que no está en ti.

Todo lo que no está en ti
se queda tan abajo...,
todo lo que no está en ti,
que puedo andar por encima del mal.

La voy a buscar a su balcón,
y en el camino, mientras sube el ascensor,
el mundo entero se queda abajo.

Pongo atención con obsesión;
frente al espejo ella se prueba un pantalón,
y lo demás queda tan lejos.

Todo lo que tengo,
todo lo que quiero,
todo lo que siento
se me vuelve ajeno y no,
no voy a decir que no.

Todo lo que escucho,
todo lo que leo,
todo lo que veo
me queda tan lejos
que puedo andar por encima del mal,
por encima del bien y del mal.

Voy a enchufar la televisión,
y sale un tío disparando alrededor.
Vuelvo a mirar, y era el reflejo.<

Vuelvo a enchufar la televisión,
y sale gente huyendo de la destrucción.
Vuelvo a mirar, y era el reflejo. <

Todo lo que tengo,
todo lo que quiero,
todo lo que siento
se me vuelve ajeno y no,
no voy a decir que no.

Todo lo que escucho,
todo lo que leo,
todo lo que veo
me queda tan lejos
que puedo andar por encima del mal,
por encima del bien y del mal.


Amarradito de su cintura,
Arriesgándonos en la postura...

He dormido poco hoy,
recordando, a oscuras,
su voz.
Ha pasado el tiempo y voy
totalmente a oscuras.

Si te da por volver,
al venir, si te acuerdas,
de traer, del amor,
de una vez, la respuesta,
yo estaré donde rompen las olas
una y otra vez.

Hola, ola del mar,
te he visto llegar.
No me dejes nunca solo.

Y una y otra vez
se vuelve a romper,
y sigo siendo el mismo loco

que ve romperse las olas.
¡Pobre arbolito que llora,
viendo romperse las olas!

Apurar del tiempo el exceso,
retozando como dos conejos.

Ha faltado poco hoy...
Pensé en aquel beso...,
y en saltar.
Ha pasado el tiempo y creo
que he perdido peso.

Si te da por volver,
al venir, si te acuerdas,
de traer, del amor,
de una vez, la respuesta,
yo estaré donde rompen las olas
una y otra vez.

Si te da por volver,
al venir, date cuenta
que clavé, para ti,
una nota en la puerta:
Estaré viendo romper las olas
una y otra vez.

Hola, ola del mar,
te he visto llegar.
No me dejes nunca solo.

Una y otra vez,
viendo olas romper,
diré en mi defensa
que no perderé
la oportunidad
si se me presenta,

esperando sin parar,
pegadito al suelo.
Esperando sin parar,
clavadito al suelo.
Esperando sin parar,
hundido en el suelo,

viendo romperse las olas,
pobre arbolito que llora.
Hipa al compás de las olas,
viendo romperse las olas.


Bienvenido al temporal.

He perdido el interés
en la puta Humanidad.
Creo que lo perdí en algún incendio forestal.

Hoy no me pienso mover,
me he hecho fuerte en el sofá.
Solo me apetece ir a algún sitio sideral.

Cierro los ojos y ahora ya no hay nada alrededor
y estoy a solas, contigo a solas.

Cierro los ojos y ahora ya no hay nada alrededor,
solo el deseo.

He dejado de creer
en la puta Humanidad.
Creo que lo mejor será una guerra nuclear.

Quizá, algo tendría que hacer.
Me levanto del sofá
y he roto la tele del salón una vez más.

Cierro los ojos y ahora ya no hay nada alrededor
y estoy a solas, contigo a solas.

Cierro los ojos y ahora ya no hay nada alrededor,
solo el deseo.


Se terminó.
Ahora ya todo se terminó.
Ya no importan los días
ni la vida.

Nada de ayer,
ni el vestido que te regalé.
Ya no importan los días
ni la vida.

Está tan sola que el día,
el día entero,
paso intentando acordarme,
pero no puedo.

He llorado tanto...
Y he llorado tan adentro...
He llorado tanto tanto
que he apagado hasta el infierno.

He llorado tanto...
Y he llorado tan adentro...
He llorado tanto tanto...
¡Qué apagado está el infierno!

Ya nunca más
volverás a soñar que me fui,
que desaparecía,
y te perdías.

Ya nunca más
volverás a sentarte a mirar
el color de los días
ni la vida.

Está tan sola que el día,
el día entero,
paso intentando acordarme,
pero no puedo.

He llorado tanto...
Y he llorado tan adentro...
He llorado tanto tanto
que he apagado hasta el infierno.

He llorado tanto...
Y he llorado tan adentro...
He llorado tanto tanto...
¡Qué apagado está este infierno!


Perdí la dignidad y el sentido del honor,
y no lo siento.
Dirán que deserté y que no tuve valor,
quizá sea cierto.

¿Cómo podría explicar, sin ver salir el Sol, qué denso sale,
o ¡qué destrozares, qué destrozares, qué destrozares!?

Juro que renegué de todo lo anterior,
y no lo siento.
Dirán que no estoy bien, que es pura depresión,
quizá sea cierto.

¡Qué denso sale el Sol, qué denso sale el Sol, qué denso sale!
¡Qué destrozares! ¡Oh, qué destrozares! ¡Oh, qué destrozares!

Harto de esperar a que viniera a verme a cualquier hora,
sí, la suerte,
me quedé esperando a que viniera a verme a cualquier hora,
sí, la muerte,
que diga: —Es hora, y vengo a verte.

Y harto de esperar a que viniera a verme a cualquier hora,
sí, la muerte,
me quedé esperando a que viniera a verme a cualquier hora,
sí, la suerte,
y tú dijeras: —Que vengo a verte.


La palabra "destrozares" es un sustantivo, pero no viene como tal en el diccionario. No pierdas el tiempo buscándola ni intentando entenderla. Solo siéntela.


En este disco hemos puesto todos lo mejor y lo más puro que tenemos dentro. Menos yo. Yo he puesto mis carencias y mis errores. He puesto mi delirio, mi falta de gusto, mi confusión, mis lágrimas, mi vanidad, mi soledad de lechuza y mis contradicciones.
Robe atropellando a Nietzsche


Carlitos Pérez: Violín y voces.
David Lerman: Bajo, saxo, clarinete y voces.
Alber Fuentes: Batería y voces.
Lorenzo González: Voz
Álvaro Rodríguez Barroso: Piano, teclados y acordeón.
Robe: Canciones, voz y guitarra.

Grabado en los estudios MuxikOn por Iñigo Etxebarrieta "Pitu", y en los estudios Small Room y 360 Global Media, por José Luis Crespo.
Ayudante de sonido: Txortx Etxebarrieta.
Técnico de guitarras: Kerman Álvarez "Perru".
Mezclado y masterizado por José Luis Crespo en los estudios Small Room.
Asistente de mezcla: Nicolás Tsabertidis.

Producido por José Luis Crespo, Álvaro Rodríguez Barroso y David Lerman.
La portada, la contraportada y las ilustraciones del cd son de Diego Latorre.
La contraportada del libreto es un trabajo de Eduardo Navarro.
La fotografía artística del interior del libreto es de Sonia Valle (www.soniavalle.com).
Y el diseño y los malabarismos gráficos son obra de Iosu Berriobeña.

Producción ejecutiva: Alén Ayerdi.
Ayudante de producción: Jesús García.
Gestión y realización: Producciones 16562.
Editorial: B.N.C.A.
Compañía discográfica: El Dromedario Records (eldromedariorecords.com).

Queremos dar las gracias a todos los que nos han ayudado y, de manera especial, a:

J. Óscar Beorlegui, Nacho Hernández, Cris Loren y Beatriz Vilar, de El Dromedario Records, por su dedicación.

Pedro J., Beatriz Osés y María José Pámpano, que revisaron y corrigieron las letras.

Mario González y Petri Serrano, por su ayuda con las fotos.

Txiki Marín (Meinl), que se tiró el rollito con los platos y con las cajas de su colección.

Javier Granados, que nos prestó su clarinete.

Óscar Arroyo y Fran Siendones, que nos echaron un cable en el local de ensayo.

Héctor Alviz, que nos trató de lujo en nuestra visita a la Sierra de Gata.

Sergio, de los locales de ensayo Ardions de Basauri.

Iñaki Llarena, por su mediación con el estudio de masterización.

Mariano Conde, hijo, constructor de guitarras, por la obra de arte que me regaló.

Al Uoho y a su coche rojo.

Y a ella, por lo que solo ella sabe.


Lo que aletea en nuestras cabezas

Lo que aletea en nuestras cabezas

He notado una brisa pasajera
que me ha dicho que, tal vez,
si quisiera...

Respira, y noto su respiración;
habla, y sueño con su voz
y con ella.

Aunque ya no esté, tengo mis razones
para ver que hay ocultas conexiones:
Si ella baila, yo encuentro una canción
que habla de nosotros dos.

Quédate en silencio y oye
el ruido de mis tripas soñadoras,
que sueñan con comerte a todas horas.
Ruge el deseo contenido.

Gira, y yo la espero.
Se va, y a la vida le pierdo el apego.
Y el juicio recupero
si encuentro un indicio de su paradero.

Llega el viento mecido
porque acaba de estar contigo.
Noto en el aire un suspiro,
y todo cambia de sentido.

Comencé por dejar la puerta abierta siempre
para ver si llega hasta aquí tu aire caliente.
Respirarlo y que me cuente
tus noticias más urgentes.

Un deseo le he pedido a las flores:
que la busquen, que ellas saben de olores,

que le digan que espero aquí en el sol,
que da en el último escalón,
a que vuelva.

Quiero saborear la esencia de las cosas.
Batió las alas una mariposa y
...sabor de aire recién batido.

Gira, y yo la espero.
Se va, y a la vida le pierdo el apego.
Y el juicio recupero
si encuentro un indicio de su paradero.

Llega el viento mecido
porque acaba de estar contigo.
Noto en el aire un suspiro,
y todo cambia de sentido.

Comencé por dejar la puerta abierta siempre
para ver si llega hasta aquí tu aire caliente.
Respirarlo y que me cuente
tus noticias más urgentes.


De qué color su pelo.
De qué color la luz.
No me acuerdo del cielo,
el mar creo que era azul.
Azul, azul, azul.

Los recuerdos se fueron
y, del tiempo que pasó,
ni recuerdo aquel cielo
ni tampoco su olor.
Que no, que no, que no.

Y rozar contigo, y como...
como si se me encendiera alguna luz
al rozar contigo.

Y soñar contigo, y como...
como si se me encendiera alguna luz
al soñar contigo.

Le ordeno a mi corazón que se detenga,
que deje de funcionar, que no la atienda.

Dentro del sueño
no me obedece el corazón.
No soy su dueño.

Le ordeno a mi corazón que se detenga.


Duérmete,
que ya estás a salvo de todo,
el Sol se ha ido entusiasmado,
le ha salido bien
este atardecer.

Duérmete,
que te voy a cantar
una nana tan cruel
como la realidad:
Érase una vez
una humanidad.

Yo que, yo que pensaba...
Yo que creía firmemente en el amor,
hoy ya sé que no, que ya no importa
y que a la vida hay que buscarle otra razón;
y busco en los colores del atardecer
y no la encuentro.

Yo que pasaba las noches en negociación...
Yo, que te espero.
Yo, que hice cada segundo otro mundo mejor...
Yo, que te espero.
Yo, que velaba las noches enteras...

Yo que, yo que querría poder contarte
que ahí afuera está la vida y solo hay gente
que quisiera comprenderte
y abrazarte y alegrarte
y ayudarte siempre.

Yo, que estudié al ser humano, te digo
que no, que ya nada espero.
Yo, que intenté comprender sus motivos...
Que no, que ya nada espero.
Yo, que quisiera encontrarme contigo...

Yo que, yo que pensaba...
Yo que creía firmemente en el amor... No,
hoy ya sé que no, que ya no importa
y que a la vida hay que buscarle otra razón;
y busco en los colores del atardecer
y no la encuentro.

Duerme, que ahí afuera
solo hay monstruos, solo hay gente
que te compra y que te vende,
que te odia y que te miente,
que roba, que te mata,
que te viola y que no siente nada.

Duérmete, que ya se ha ido el Sol.
Que tenía que hacer, dijo, y se marchó,
y prometió volver al amanecer.


Te miré,
la sangre de las venas, hervir,
me noté,
y creyó la primavera venir.
Me metí
en lo más hondo de mi ser
y vi llegar
pensamientos como tormentas.

Y si de repente se cayera la luna,
y si de repente no te volviera a ver,
de manera urgente caería en la locura
y, de manera urgente, tendrías que volver.

Sí, y volver y volver y volver.
Sí, y venir y venir y venir.

Si me ves...,
arráncame la piel a tiras.
Si me ves...,
no me perdones en la vida.
Si me ves
ahogarme dentro de mi mundo,
naufragar
dentro de mí en lo más profundo.

Y si de repente se cayera la luna,
y si de repente no te volviera a ver,
de manera urgente caería en la locura
y, de manera urgente, tendrías que volver.


Apareciste y, sin razón,
creo que algo me desorientó.
Aquí, desprevenido,
en manos del destino.

Y le estoy buscando explicación:
¿Será el eje de rotación,
que hace que esté torcido
el mundo en que vivimos?

Yo, sentido de la orientación,
nunca tuve, iba sin dirección.
Pero ahora puedo asegurar que estoy
perdido, perdido.
Perdido estoy sin ti.
Perdido.

Pensaba que todo era amor.
Pensaba que solo era amor.
Lo tengo merecido
por ser un pervertido.

Y le estoy buscando explicación
y no la encuentro alrededor.
Lo tengo merecido
por ser tan primitivo.

Yo, sentido de la orientación,
nunca tuve, iba sin dirección.
Pero ahora puedo asegurar que estoy
perdido, perdido.
Perdido estoy sin ti.
Perdido.


No pegues un portazo.
¡Fuera! ¡Fuera!
¡Fuera de aquí!

Que tengo el temple bajo
y fuera, fuera,
fuera de mí.


Como buen guerrero,
para ser sincero,
cuando el cielo está tan azul,
niego que la quiero
y que la echo de menos
y que sueño con su luz.

Y soñar que acaricio su pelo,
que su boca me vuelve a buscar,
que el ayer no se fue entre los dedos,
y que hoy sin avisar
se ha vuelto a presentar.

Como buen guerrero,
que me importa un bledo
todo lo que no sea luchar
contra el enemigo
que vive conmigo,
hasta hacerle claudicar.

Y al compás que se mueven las olas,
ir bailando hasta el amanecer
y apurar hasta la última gota,
por si acaso, después,
nunca te vuelvo a ver.

Vente a esta orilla,
que hay marejadilla,
mi amor,
que con el ruido del agua
me sale mejor.

Iba oyéndole, iba oyéndole,
iba dándole, iba dándole,
iba oyéndole, iba oyendo el ruido del mar.

Iba estándome, iba estándome,
iba haciéndole, iba haciéndole,
iba estándome, no dejando al tiempo pasar.

Puede que ni me siente bien
ni me sirva de consuelo,
saber que nunca va a volver
y que solo ha sido un sueño.

Del desfiladero,
no os voy a dejar pasar.
A este matadero,
no hemos venido a mirar.

Como buen guerrero,
puedo dar la talla;
puedo darlo todo,
pues doy todo por perdido
en cada batalla.

Y nunca me he rendido,
porque si la pierdo,
¿para qué quiero estar vivo?

Como buen guerrero,
solo tengo miedo
a que sus ojos dejen
de mirar a ver si puedo
llegar al Olimpo
y robar el fuego.

Yo no robé del Olimpo
este fuego, mi amor,
fue del infierno,
este invierno,
buscando calor.

Sigue ardiéndome, sigue ardiéndome,
crepitándome, crepitándome,
sigue ardiéndome, sí, dentro del corazón.

Sigue estándome, tú, sigue estándome,
sigue haciéndome, tú, sigue haciéndome,
sigue estándome, sí, dentro del corazón.

Puede que ni me siente bien
ni me sirva de consuelo,
saber que nunca va a volver
y que solo ha sido un sueño.

Del desfiladero,
no os voy a dejar pasar.
Como buen guerrero,
aquí me pienso plantar.


Contra todos.
Otra vez me levanto contra todos.
Si la vida..., me vuelvo a preguntar.
Si en la vida me vuelvo a equivocar...
Ahora qué, ahora que estoy, que estoy tan solo,

dime, para buscarte, dónde estás,
que yo sé que hay otra manera:
del destino no me dejo llevar.
He buscado la vida entera
y he encontrado la forma de escapar:
me salí del camino a caminar.

Necesaria.
Para mí esta canción es necesaria.
Todo el mundo me dice: ¿Para qué,
si ella nunca, ella nunca va a volver?
Y por eso les llevo la contraria,

y por eso me vuelvo del revés.
Siempre voy a contracorriente,
de la noche, el color, yo quiero ver,
y apartarme más de la gente
y alejarme de todo en lo que creen
y olvidar la manera de volver.

¡Ay!, al camino recto, por el más torcido,
vengo directo, ¡ay!, a hablar contigo
de nuestros derechos constitutivos.

Y a la pálida luz de la luna,
llega una duda;
me pregunta si ya no te espero.
Y esta flor, que ya sabes que es tuya,
se descapulla,
recordando el roce de tus pelos.

No, que nunca te vuelva a ver,
que no te vuelva a rozar,
decidió el amanecer.

Aire, aire que me falta el aire.
Aire, que me falta el suelo.
Aire, aquí hace falta un trueno.

Por ti, la luz de la Aurora
se queja de verte sola,
y ahora llega más temprano.
Y a mí, la luz de la luna
no quiere dejarme a oscuras,
y me lleva de la mano

a abrazarte cuando estoy perdido.
Dime dónde estás. Frío, frío, frío.
Y lanzarme al vacío.
Dime dónde estás. Frío, frío, frío.

Incendiario.
Todos dicen que soy un incendiario,
que enciendo hogueras solo con hablar
y que morir no me importa y me da igual
hasta el día en que caerá en el calendario.
Y es que no me preocupa tropezar
siempre con la misma piedra,
de cabeza me tengo que pegar
siempre con la misma piedra.
Del pasado nada puedo cambiar,
el futuro lo estoy cambiando ya.

¡Ay!, al camino recto, por el más torcido,
vengo derecho, ¡ay!, a hablar contigo
de nuestros defectos constitutivos.

Y a la pálida luz de la luna,
llega una duda;
me pregunta si ya no te espero.
Y esta flor, que ya sabes que es tuya,
se descapulla,
recordando el roce de tus pelos

y abrazarte cuando estoy perdido.
Dime dónde estás. Frío, frío, frío.
Y lanzarme al vacío.
Dime dónde estás. Frío, frío, frío.


Este disco se construyó en Plasencia en el verano de 2013.

Las canciones llegaron desnudas al local de ensayo y, allí, las vestimos entre los seis.

Como no teníamos ni idea de cómo queríamos que fuera el resultado final, buscamos los arreglos con la libertad que da la ignorancia. Y como, además, el resultado final nos importaba un carajo (porque en realidad lo que pretendíamos era divertirnos), dimos con ellos como sin querer, como si no quisiéramos. Como si solo concediéramos.

Al acabar el verano entramos al estudio a seguir experimentando, con la ayuda de Batiz y de Iñigo, en busca de... seguimos sin saber qué.

Aquí tenéis el resultado de nuestro trabajo.

Carlitos Pérez: Violín, bajo en "Por ser un pervertido", y voces.
David Lerman: Bajo, saxo, clarinete y voces.
Alber Fuentes: Batería y voces.
Lorenzo González: Voces.
Álvaro Rodríguez Barroso: Piano,teclados y acordeón.
Robe: Canciones, voz y guitarra.

Grabado en los estudios MuxikOn por Iñigo Etxebarrieta "Pitu".
Asistente de sonido: Kerman Álvarez (Perru).
Mezclado y producido por Iñigo Etxebarrieta, Álvaro Rodríguez Barroso y David Lerman.
Masterizado por Tony Cousins en los estudios Metropolis Mastering de Londres.

La portada es una acuarela de Antonio Ojea (ojeailustraciones.es).
La contraportada es un óleo sobre tabla de Eduardo Alvandor, usando los dedos y el pincel (eduardoalvandor.es).

Las fotos del libreto son de Jorge Armestar.
Ayudante de fotografía: Carlos Ramos.
El diseño y los malabarismos gráficos del disco y de la web son obra de Iosu Berriobeña.
Ayudante de diseño: Nacho Hernández.
Desarrollo web: tytem.com

Producción ejecutiva: Alén Ayerdi.
Ayudante de producción: Jesús García.
Gestión y realización: Producciones 16562.
Editorial: B.N.C.A.
Compañía discográfica: El Dromedario Records (eldromedariorecords.com)
© Robe 2015. Todos los derechos reservados.

Queremos dar las gracias a todos los que han hecho posible este proyecto:

A Jon y Asier Etxebarrieta, por acondicionarnos el estudio para poder grabar en directo.
A los "Hijos de Valcorchero" por su ayuda, en especial a Óscar Moss, Mario González, Jorge Cilleros y David Guillén.

A Pedro J., Beatriz Osés, María José Pámpano y J. Óscar Beorlegui, que revisaron las letras.

A Fran Siendones y Óscar Trigoso, que nos prestaron el estudio para hacer escuchas.

A Gaizka Salazar (Gatibu), que nos prestó la batería para grabar.

A Iñaki Llarena, por su mediación con el estudio de masterización.

A Txortx Etxebarrieta, que nos ayudó en la grabación.

Al Uoho, que nos asesoró un poco en todo y nos prestó de todo.

A Batiz, que se volcó en la grabación y nos guió técnica, musical y filosóficamente.

Y a ella, por lo que todos sabemos.


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